Sí, buena suerte tíos!! esta quizá fue la frase de despedida que más escuchamos en todo el viaje, después de explicarle al nativo de turno la filosófica frase de dónde venimos y a donde vamos, después de un “really?” y algún “fuck” nos despedían con cara de incredulidad y con un buena suerte reflejada en sus caras, pero todo esto empieza un …
… Viernes 18 de Junio de 2010… Santiago de Compostela – Tallin…
… 9 de la mañana y recojo a Martin en casa para ir hasta el aeropuerto, embarcamos nuestras bicis y alforjas en un vuelo de Ryan Air destino Londres – Stansted, todo sin problemas porque el dia anterior habíamos pesado y repesado todo para evitar la poca flexibilidad de esta compañía low cost, aunque
la del mostrador ni miró el peso de las cajas ni nada…
... primera escala en el aeropuerto inglés, aprovechamos para comer y dar una vuelta, todo el mundo flipaba con nuestras cajas de bicis, volvimos a facturar en un vuelo de Easy jeat destino Tallin – Estonia, este vuelo fue más largo y pesado, el avión iba lleno de ingleses que se dedicaron todo el trayecto a comer y beber, sobre todo a beber, y gritar como si en vez de en un avión estuvieran en un campo de futbol … aquí conocimos a Marcus, Martin escogió ventanilla, yo pasillo así que a este australiano de metro noventa y unos cuantos kilos no le quedó más remedio que encajarse en el medio, después de dos cervezas y un gin tonic empezó a hablar con nosotros, aun estábamos fríos con esto del inglés, así que nos presentamos como pudimos, le explicamos nuestra aventura y le dimos unas cuantas patadas al Collins English, en el recuerdo quedará siempre un “ I am a bomber man” jaja …
… al llegar a Tallin pedimos a los del aeropuerto “two big boxes with our bikes” y después de esperar aparecen 3 cajas, vaya aquí también hay el 3x2 del Carrefour? ah no, al rato aparece Math, un canadiense que durante tres semanas iba a dar la vuelta a Estonia, sacamos pasta del cajero y a buscar un taxi grande, destino? nuestro Hostel en la ciudad vieja de Tallin que como era peatonal tuvimos que cargar con las cajas un buen tramo, para empezar a calentar todo el cuerpo, dejamos todo en la habitación, y salimos a ver el ambiente, IMPRESIONANTE, y no hablo de los edificios y la parte medieval de la capital estonia, vaya nivel Maribel !! se nos iban los ojos … vamos a cenar que tanta belleza le abre el estómago a cualquiera jajaja … después más paseo y visiones para no dormir, hicimos unas fotos y un poco turismo y nos fuimos a la cama aunque seguía siendo de día, joe con las noches blancas lo que nos costó ...
… sábado 19 de junio 2010… visitamos Tallin ...
… después de una noche casi en blanco, para que ponen cortinas si la luz pasa igual? que pongan unas persianas como Dios manda digo yo… bueno nos levantamos con ganas de comernos todo lo que se moviese por Tallin jajaja así que empezamos por un copioso y dulce desayuno, de allí a la Plaza Mayor, por el casco antiguo medieval, paseando, haciendo fotos y alegrando la vista…
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… nos dio por apuntarnos a una visita guiada pero en el último momento la cambiamos por una visita en bici, el mono nos tiraba ( error de juvenil como dice el sueco, más tarde nos dimos cuenta) y así con guía y en grupo y en unas Trek de paseo a dar vueltas por la ciudad, pillando dos de cada diez palabras que el guía decía en inglés, que parecía un copiloto de rallyes de lo rápido que hablaba, por lo que cuando el resto de la gente se reía, nosotros reíamos, y cuando abrían la boca delante de un edificio nosotros igual, a donde fueres haz lo que vieres jajaja …
… de la visita destacar que nos dieron 5 coronas estonias ( 33 céntimos euro) para comprar lo que quisiéramos en un mercado, nos decantamos por unas tabletas de chocolate, para poco más daba, y la visita a una antigua cárcel, con su muro de ejecuciones incluido …
… tanta bici y tanto inglés nos abrió el apetito así que nos metimos en un restaurante que estaba decorado igual que un barco pirata, la Perla Negra era una chalana al lado de este jeje, y allí conocimos a la guapa Eva (nombre corsario, porque en realidad se llama Jevgenia y es rusa) y que hablaba castellano como si fuera de Albacete, nos recomendó sobre la carta y nos atendió magníficamente, Martin pidió tiburón, sí sí el shark de toda la vida, los tenían en un acuario y de allí a la plancha, estaba caralludo!! yo me conformé con pollo jaja bajo en grasa jaja fiel a mi dieta jaja…
… después de 4 horas en el Korsar hablando y sacando fotos con nuestra pequeña corsaria salimos a la calle y… lloviendo!! joe vaya bajón, seguimos viendo la ciudad abrigándonos por donde podíamos fuimos a descansar un poco y después cena y visita nocturna disfrutando la marcha …
kus on pidu?...
… domingo 20 de junio … primer dia de bici, 105 kms …
… después de una noche de agua el día amanece con sol (bueno mas bien no había oscurecido mucho) , nos ponemos la ropa OEA y empezamos a dar pedales, con la brújula apuntando hacia el este salimos de Tallin por carretera nacional y carril bici, pasan los kms y nuestros cuerpos se adaptan a la postura, al sillín, a llevar 15 kgs de peso extra en las alforjas …
… pedaleamos por unas cuantas rectas kilométricas que pensabamos que nunca acababan llegamos a un cruce y echamos una mirada al mapa para ubicarnos, de repente para un coche y se baja un paisano …
Hello guys, where are you going ?
Joe como olía a alcohol, le señalo en el mapa el Parque Nacional de Lahemaa
Ok, it´s a very nice place! Nos indica la carretera a seguir y allá nos vamos ...
Very nice place? Si bueno, después de kms por el dichoso Parque, muy bonito si, muchos árboles, todo muy verde (como aquí más o menos) millones de mosquitos también, que nos comían cuando parábamos a hacer alguna foto, disfrutamos más cuando llegamos a la zona de costa, playa y vistas, pero casi sin casas, gente poca (alguna sí que además fue partícipe de algún video jeje) y ningún sitio para comer, tuvimos que echar mano a la reserva de galletas para mantener las fuerzas, y seguir pedaleando hasta encontrar un pueblo lo suficientemente grande para que tuviera un restaurante, saciamos nuestra hambre de lobos en Loksa y allí volvimos a coincidir con el canadiense Math, con el mapa delante hablamos de donde pensábamos dormir y al final nos decidimos por un pequeño pueblo costero que tenia camping ; Vösu, y para allá nos fuimos, por el camino asistencia técnica a un paisano al que se le había roto la cadena, el tipo quedo flipado con la técnica de Martin jaja …
… llegamos al pueblo y después de dar una vuelta nos fuimos a la playa a refrescarnos, de allí para el camping a montar las tiendas (gracias Ito por prestarme el material) y nuevamente coincidimos con Math que había montado su tienda próxima a la nuestra …
… duchita y paseo hasta el pueblo en las bicis, cena potente amenizada con partido del mundial, charlamos sobre cómo había ido el día y de lo que en principio haríamos la jornada siguiente, poco a poco pasaron de las 12 de la noche y seguía siendo de día, es una sensación extraña, el cuerpo tampoco pide descanso así que paseamos por la playa y tiramos fotos, esa puesta de sol eterna que nunca acaba, ese sol que está horas en el horizonte sin llegar a meterse dio para inmortalizar una de las mejores imágenes del viaje ...
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… pero al final, de día o de noche, había que dormir por lo que nos metimos en las tiendas y nos dejamos caer en brazos de Morfeo, hasta que a eso de las 3 de la mañana unos sonidos en la lona me despiertan, estaba lloviendo!! Salgo a recoger la ropa que teníamos tendida y me vuelvo a meter en la tienda, la banda sonora de la lluvia me deja frito otra vez …
… lunes 21 de junio … lluvia, frío y 110 kms …
... despertamos y seguía lloviendo, recogimos todo y nos preparamos para afrontar un día de lluvia, la temperatura era fresca así que para ambas cosas nos abrigamos y después de desayunar empezamos a dar pedales, nos resentíamos de la jornada anterior, hasta que calentamos no fuimos cómodos en las burras, seguía lloviendo y poco a poco nos íbamos calando, llevábamos chubasquero, guantes largos, mallas largas … pero estábamos empapados y con el frio dentro, sobre todo los pies y las manos, el paisaje no ayudaba volvíamos a rodar por carreteras con rectas eternas y siempre llaneando, ni subir ni bajar, que tiene su parte buena pero la mala es que si parabas de pedalear para descansar te quedabas frenado …
… paramos a comer en Rakvere, aprovechamos el baño del restaurante para secarnos y ponernos alguna ropa seca, además improvisamos con unas bolsas un aislante para nuestros pies, aún así teníamos mal cuerpo y como no nos apetecía sufrir fuimos a la estación de autobuses a preguntar cuando salía el próximo hacia el este, 3 horas había que esperar, así que como ya estábamos mejor y parecía que llovía menos decidimos tirar a pedales, pero volvió a llover con intensidad y una nueva mojadura se unió a la pareja OEA …
… paramos en el primer pueblo que encontramos, Jöhvi, llegamos tarde (bueno a las 5 de la tarde cierra todo el comercio), no había nadie en la calle, nos metimos en el único hotel que había, no era gran cosa pero era el mejor, cuatro palabras en inglés porque ya estábamos acercándonos a Rusia y cuanto más cerca menos inglés, ni ganas de entenderse con dos ciclistas empapados…
… abrimos las alforjas y nos encontramos la ropa empapada, había llovido mucho incluso para ellas, intentamos secar la ropa en la lavandería del hotel, pero o no había, o no sabían de lo que les hablábamos, así que montamos un tendedero en la habitación y con un pequeño (diminuto más bien) radiador esperábamos que al dÍa siguiente estuviera seca…
… como era “tarde”, tuvimos que cenar frío, la cocina cerraba a las 21:00 h, así que entre ensaladas y sándwiches vimos como España ganaba 2-0 a Honduras, parece que ya volvemos a tener opciones en el mundial…
… martes 22 de junio… Russia ya está ahí… 60 kms...
... despertamos y la primera imagen que veo es el tendal, casi toda la ropa está seca, bueno parece que el día empieza mejor, aunque fuera sigue lloviendo, así que desayunamos y bajamos a un centro comercial cercano a comprar un chubasquero mejor que el que teníamos, nos pillamos unos Columbia con rebajas al 50%, eso sí, color y talla los que había que para eso eran de rebajas jajaja…
… con nuestros nuevos aislantes salimos a la carretera, un par de horas de pedal y hacemos parada técnica en un bareto un poco lúgubre y vuelven los problemas de idioma, el paisano que estaba detrás de la barra poco mas decía de
Hello, pero como era un tipo muy servicial coge y llama por teléfono a su hermana que vivía en Tallin y hablamos con ella en inglés para pedir las consumiciones y luego ella se lo traduce al estonio… surrealista pero efectivo…
… otra vez en ruta, seguía lloviendo y llegan los primeros problemas técnicos, pinchazo de Martin, se repara y a los 500 metros otra vez pinchado, un cristal clavado en la cubierta… llegamos a Narva, ciudad fronteriza con Russia y antes de cruzar al otro lado nos sentamos a comer y luego damos una vuelta como despedida a Estonia, en el paseo nos encontramos al canadiense Math que iba caminando, le habían robado la bici en el hotel!! Vaya putada!! Así que se iba a coger un bus para ir a Tartu y comprar otra … joe que cuidado hay que tener …
… bueno, la frontera, allá vamos, colas para salir de Estonia, me miran y remiran el pasaporte, me miran y remiran a mí, otra vez, al final parece que mi sonrisa de niño bueno casi les convence y me dejan pasar, cruzamos a pie el río Narva y llegamos al control de Russia, otra vez colas, como no se podían hacer fotos ni videos nosotros las hicimos, que no sabíamos cuando íbamos a volver jaja … cubrimos el papelito para entrar, enseñamos los visados, casi ni nos miran a la cara, las bicis y las alforjas pasan como si nada pitando todo lo posible bajo el detector de metales … un poco decepcionante esta entrada en el ex comunismo, ni un triste soldado con perro para meter un poco de miedo …
… ala, ya estamos en Ivangorod, ya pisamos tierra rusa, entre los dos controles, bueno más bien entre las colas de los dos controles perdimos más de dos horas, para hacer 500 metros, vaya media ! jaja … así que como volvía a ser tarde decidimos quedarnos en este pueblo fronterizo, y si en los últimos pueblos de Estonia habíamos tenido problemas con el idioma aquí se multiplicaban, además había que sumarle lo del alfabeto cirílico:
“Ahí que pone?… Uh… palito, B, cuadrado o algo parecido, una A y después una letra que no se cual es … “
… ánimo que somos OEA …
… damos unas vueltas buscando un hotel, nos mandan a un edificio que se cae a trozos, ventanas caídas, vamos que la casa de la familia Monster era el Ritz al lado de esto, no nos convence y le preguntamos a la Policía Militar, mucho jiji, mucho jaja, pero ni papa de lo que decían, así que con un “
spasiva” nos despedimos de los uniformados y seguimos dando vueltas , en un callejón vuelve a aparecer el coche militar y uno nos dice que les sigamos que hay otro hotel, bueno de perdidos al río, nos meten por unas pistas de tierra, puro MTB jaja, y después de un rato llegamos a otro hotel, se baja un uniformado y se pone a chapurrear en inglés, vaya que bien, que de donde éramos y demás … y de repente se pone a chapurrear en castellano, hay que joderse! … el tío había estado dos años en Cuba destinado jaja como premio nos dijo (ya me imagino que no lo pasó nada mal) jaja, así que entre un idioma y el otro nos despedimos no sin antes darle unos rublos para que se tomaran unas cervezas …
… la dueña del hotel parecía una de las Chicas de Oro, y su conocimiento de inglés era menos que cero, así que al final decidimos pasar de hacernos entender porque nosotros en inglés, ella en ruso, no íbamos a ningún lado, sacamos el diccionario de gestos y zafamos, pillamos habitación, y a la hora de cenar señalamos a rumbo en la carta la pizza que queríamos, porque ni idea de lo que ponía …
… al guardar las bicis descubrimos un radio roto en la rueda trasera de Martin …
… miércoles 23 de junio, en autobús a San Petersburgo …
… nos levantamos al ritmo del himno ruso, que va es coña, nos levantamos con Moby & Amaral, gentileza del móvil de Martin, ese “Escapar” parecía una misión imposible jaja …
… desayuno tradicional ruso, 3 huevos fritos con pan y mantequilla, puro colesterol pero bueno era lo que había, mientras engullíamos decidimos que con el radio roto no podíamos hacer los 145 kms que nos separaban de San Petersburgo, y encontrar una tienda de bicis en Ivangorod era pedir demasiado así que venga, nos vamos en tren … y buscamos, y buscamos, y dimos con las vías, y si por aquí, y si por allí, y al final después de más de una hora encontramos la estación, ni dios, desierta, un par de militares, unos carteles que no nos decían nada, nadie nos hacía caso y nosotros esperando a ver si aparecía alguien, nada de nada, al final nos informan que de esa estación solo salen trenes para Moscú, que para ir a
San Piter sólo hay autobús, pues ale, a la estación de bus, o lo que fuera aquello, gente esperando, nosotros con la bici, no llegaba ningún bus, algún taxi comunitario hacía carga y descarga, pasaba el tiempo y llega el bus, baja gente, le preguntamos al busero y no nos entiende pero poniendo las manos debajo de la oreja nos indica que se va a dormir … a joderse, viva Russia!! …
… seguimos esperando, no podíamos hacer otra cosa, y al final llega otro busero y nos deja meter las bicis y pagamos el viaje, pero bueno aun así tardamos más de media hora en salir, pero lo conseguimos, el tractor-autobús empezó a moverse y a comerse los kms que nos separaban de la antigua Leningrado …
… después de un par de siestas en el bus llegamos a San Petersburgo, de la estación al hostel en bici y una vez allí desembarcamos y empezamos a conocer la ciudad y de paso buscar una tienda de bicis donde nos cambiaran el radio y centraran la rueda, encontramos dos pero eso de centrar no iba con ellos, así que pillamos un extractor de casetes y alguna pieza más(que yo no tengo ni idea como se usan) para reparar la rueda, para el centrado Martin apañó un novedoso sistema, que nos ayudo a salir del paso …
… y del paseo qué? Pues decir que las primeras impresiones de la ciudad, o más bien de las nativas de la ciudad fueron excelentes, sin pretender que suene machista, mujeres como aquellas no las hay aquí (bueno, vale alguna hay pero no tantas jaja ), guapísimas, altas, súperarregladas, mini faldas, superescotes, bueno y taconazos sobre los que se movían como si fueran en planos, una gozada para los sentidos caballeros!! jajaja …
… seguimos, paso a paso, foto a foto, hacia la Plaza del Palacio y el Ermitage, que viene siendo un museo inmenso que nos conformamos con ver desde fuera, cruzamos uno de los puentes del Neva y pasando por delante del Museo de la Marina llegamos a la Fortaleza de San Pedro y San Pablo, más turismo, más fotos curiosas y como nos entraba el hambre buscamos restaurante no sin antes detenernos en la mezquita más grande de la ciudad, todo azulejos azules …
… atravesamos los campos de Marte, en honor al dios de la guerra y acabamos en un restaurante a descansar, comer con té y de postre un daiquiri en honor del maestro González ( la camarera flipaba con mis peticiones jaja) y a resumir la mañana y planificar la tarde, había que hacer algunas compras y allá nos fuimos de mercadillo pero la verdad es que a excepción de la estrella roja de cinco puntas que quería Martin no sacamos nada, todo muy normalito, nada que me llamase la atención, miles de matriuscas de varios colores y tamaños, con caras de personajes conocidos y poco más, alguna camiseta de mala calidad (con letras en inglés, no en ruso, las entenderían?) así que con gran decepción dejamos la zona, los únicos recuerdos que nos llevaríamos de Russia serían las fotos y las experiencias, que no es poco …
… a última hora de la tarde, antes de cenar, exploramos el metro, cada estación es un palacio en miniatura, un templo, con sus mármoles, sus bronces, sus estatuas, cogimos la línea azul y bajábamos en cada parada a tirar fotos, y después volvíamos a subir , y así unas cuantas, entre el va y viene tuvimos unos momentos de duda, de si nos habíamos equivocado al subir la ultima vez y si íbamos mal, falsa alarma, pero el metro estaba a punto de cerrar y no queríamos quedarnos colgados …
… cenamos en un árabe o algo parecido y volvimos al hostel a buscar las bicis, para bajar otra vez al Neva a ver como se abrían los puentes de noche para que pasaran los barcos, recorrimos de nuevo la avenida Nevsky pero esta vez con las burras y las luces a todo trapo, hicimos nuestra particular nocturna por San Petersburgo …
…vaya expectación, los márgenes del rio a reventar de gente, en el río barcos con pasajeros para ver el espectáculo, candamos las bicis a una farola y cogimos un buen sitio para ver como se abría el puente del Palacio y como después pasaban los grandes barcos …
… seguimos con la nocturna, conocimos a unos de Bilbao y fue curioso comprobar como lo que nos llevó ver casi todo el dia lo vimos en un par de horas en la bici, grabando videos “ on board” y sacando foto tras foto …
… eran cerca de las 3 cuando volvimos al hotel, dentro de unas horas había que volver a pedalear …
… no madrugamos mucho, después de trasnochar cedimos a la tentación de un poquito más y cuando por fin nos levantamos el ruido de la lluvia nos hizo espabilar, ala otra vez a mojarse! desayunábamos y mirábamos por la ventana, no paraba, era tormenta y caía con ganas, joe otra vez! bueno pues nada, decidimos salir de San Petersburgo en tren, nos esperaban 140 kms hasta la siguiente parada que era Vyborg, decidimos empezar en tren y cuando nos apeteciese bajarnos y seguir en bici …
… llegamos a la estación de Finlandia, entre un poco de inglés y unos dibujitos en un papel conseguimos cuatro billetes (dos para nosotros y dos para las bicis) y nos vamos al andén, el tren iba a tope, nuestro vagón lleno de militares, los asientos de madera madera, casi era mejor el sillín de la bici, pongo el GPS para calcular la distancia y veo que el tren lleva una media de 40 km/h así no llegamos ni mañana jaja casi que voy por la flaca y hago un tras- tren jaja …
… cuando llevamos unos 100 kms nos bajamos, en medio de la nada, una estación y lo que se suponía una carretera, carretera era, porque en el mapa venia, pero era de barro, el asfalto no lo conocían por aquí, pero los coches y los camiones pasaban como si fuera una autopista, cuidadín cuidadín OEA´s…
… al fin llegamos a una carretera de verdad, con indicadores y todo, íbamos por buen camino, había dejado de llover e incluso hacia buena temperatura, estábamos llegando a Vyborg cuando nos quedamos con la boca abierta al pasar al lado de … un cementerio? sí o camposanto, no sé, cientos de tumbas en un pinar al lado de la carretera, todas con flores y lápidas labradas, nada los separaba de la carretera, ni un muro, ni una verja, un camino de entrada y por el nos metimos, la verdad es que era sorprendente, pero allí debe ser lo normal…
… seguimos hasta Vyborg, entre que si acampamos o buscamos hotel la decisión la tomaron unas nubes negras que no tardaron en descargar, nos fuimos a un hotel donde nos tocó la rusa más borde del mundo, además de gilipollas, ni papa de inglés y atendía una recepción de hotel!! nos mandaba guardar las bicis en un parking al aire libre, y un huevo yo me la subo para la habitación, mi borrica duerme conmigo … menos mal que vino un chaval que debía ser botones o algo así y con cuatro palabras nos arregló todo, nos faltó hacerle un corte de manga a la panocas de recepción …
… fuimos a dar un paseo por el pueblo, nos gustó, tenia detalles que no esperábamos encontrar, luego nos fuimos a cenar y ver como España ganaba a Chile y pasábamos a octavos…